Cómo proteger tu patrimonio después del divorcio

TENER CASA IMPLICA DINERO, TIEMPO Y ESFUERZO. ESTO ES LO QUE DEBES TOMAR EN CUENTA PARA QUE TU PROPIEDAD SIGA SIENDO TUYA.

Tu patrimonio es el reflejo de tu esfuerzo laboral de toda la vida: puede ser una casa, un automóvil, ahorros o todos los anteriores. Sin lugar a dudas, tenerlos ha significado trabajo, sacrificio y una buena planeación financiera. Por ello, cuando te divorcias debes reordenar estos bienes.

Mantén tu estado civil y patrimonio en regla

El primer paso, si es que te casaste legalmente, es realizar el proceso de divorcio. Existen muchas parejas que solo se separan y dejan este trámite para después. Eso es un grave error, pues no sabes qué podría pasar en el futuro y -en caso de un lamentable suceso como tu fallecimiento-, tu expareja podría reclamar tus bienes como beneficiario.

Otro importante aspecto es el testamento. La mayoría de las personas tiene la creencia de que este trámite se debe hacer cuando eres un adulto mayor y nada más erróneo que eso. El testamento se hace desde el momento en que cuentas con bienes patrimoniales.

La gravedad del problema lo señalan las cifras ya que, de acuerdo con el Colegio de Notarios de la Ciudad de México, siete de cada 10 mexicanos mueren intestados. Esto significa que, en caso de fallecimiento, para las familias de 70% de la población, no será claro quién tendrá derecho a tomar posesión de las pertenencias de la persona que falte.

¿Qué debes reordenar?

  • Hipoteca. El pago mensual de cualquier crédito de este tipo incluye el pago por un seguro de vida de su titular. Esto quiere decir que, en caso de fallecimiento, la deuda quedará cancelada. Archiva en un folder la documentación correspondiente a este financiamiento, así como los datos de los beneficiarios del bien inmueble y del seguro de vida. Toma en cuenta que, en el caso de Infonavit, al morir intestado, quien tiene derecho a cancelar el crédito y reclamar la vivienda será el beneficiario designado por el titular del crédito ante el IMSS, o quien sea designado por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje.
  • IMSS o ISSSTE, Afore, cuentas bancarias y seguros de vida. Los beneficiarios del saldo de tu Afore pueden ser tu pareja, padres e hijos hasta la edad de 16 años o, 25 años, en caso de poder demostrar que continúan sus estudios. Es importante que mantengas actualizada tu lista de beneficiarios y sus respectivos porcentajes. Pues en caso de fallecimiento del titular, recibirán este ahorro y podrían tener derecho a una pensión.

Recuerda, los familiares que la Ley del Seguro Social reconoce como beneficiarios son: tu esposa, esposo o concubina; hijos menores de 16 años o bien, en el caso de discapacitados, enfermos crónicos o estudiantes hasta los 25 años. También tendrán derecho a reclamar el ahorro de pensión los padres del trabajador fallecido, siempre que sean dependientes económicos de éste.

  • Crédito automotriz. Es probable que en este crédito también estés pagando un seguro de vida. Pide a tu asesor revisar a quién dejaste como beneficiario, pues será la persona que también pueda reclamar legalmente el auto.
  • Cuentas de ahorro, nómina e inversiones. La institución con quien hayas contratado estos servicios entregará, previa comprobación mediante un acta de fallecimiento, los saldos a los titulares señalados. La portabilidad de nómina, el desconocimiento o la falta de previsión hace que muchas personas se olviden de actualizar a sus beneficiarios.

Si te separaste de tu pareja y deseas que tus beneficiarios sean tus hijos menores de edad, entonces lo más recomendable es que, junto con el cambio de beneficiarios, también cuentes con un testamento en donde se designe a un tutor legal, quien pueda administrar los fondos mediante un fideicomiso. De lo contrario, tu expareja y su futura familia podrían terminar a cargo de su administración.

No olvides informar a tus beneficiarios de aquello a lo que pueden tener acceso en caso de que tú faltes. Todos esperamos vivir para siempre, pero no es posible, por ello es mejor dejar detrás de nosotros cuenta claras y beneficiarios bien identificados, en lugar de una serie de pleitos, trámites interminables, gastos en abogados y gestores que llegarán a agotar el patrimonio que logramos formar en vida.

Por: Karla Bayly, especialista en coaching financiero. ¡Síguela!

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