Cómo lidiar con un arrendador complicado

Evita problemas con tu arrendador y saca el máximo partido a esa relación. Haz que sea benéfica para ambos.

La mejor forma en que los inquilinos pueden sobrevivir a una relación tensa con un propietario difícil, ya sea de forma directa o a través de un agente inmobiliario, es armarse de conocimiento y buscar apoyo extra en caso de requerirse.

Es común que las quejas de los arrendatarios sean en torno a problemas con reparaciones en la vivienda o complicaciones con la devolución del depósito de arrendamiento.

Si bien toda esa información debe estar oportunamente establecida en el contrato de arrendamiento, no está de más repasar algunos consejos para llevar una buena relación con el dueño de la casa o el departamento que rentas.

1. Conoce y comprende sus derechos y responsabilidades

Muchos inquilinos, sobre todo los novatos, no saben a qué tienen derecho o qué deben hacer en su calidad de arrendatarios.

Por ejemplo, dentro de las principales obligaciones del dueño que renta una casa está mantener en buenas condiciones la vivienda; hacer las reparaciones que se requieran para conservar en buen estado la estructura eléctrica, la plomería, etcétera; si va a hacer revisiones periódicas del inmueble, avisar con anticipación de esta visita y acordar la mejor hora con el inquilino.

Por su parte, el arrendatario se debe comprometer a pagar la renta puntualmente, a preservar el estado del inmueble; a notificar al dueño si es necesario hacer reparaciones como las que mencionamos líneas arriba; no hacer cambios (como pintar o colgar cuadros) si esto no está permitido; pagar cualquier daño ocasionado por el propio inquilino o alguien relacionado con él de forma directa (familiares, amigos o invitados); y avisar con anticipación la fecha de desalojo.

2. Lee y entiende todo sobre tu alquiler

Es vital que leas, comprendas y estés de acuerdo con cada punto de tu contrato de arrendamiento. Si no estás seguro de algo, no tengas miedo de preguntar o de argumentar para hacer alguna modificación. Ese documento debe respaldar los derechos y obligaciones tanto del dueño del inmueble, como los tuyos.

Si te piden que firmes y algún punto te parece que está incompleto, es decir, si no establece, por ejemplo, en qué términos podrán retenerte el depósito de alquiler, no firmes, aclara la situación primero. De ser necesario, acude a un abogado para que te ofrezca orientación profesional.

3. Lleva registros de lo importante

Ya sea que envíes un correo electrónico o tradicional, lleva un registro de todo lo importante que trates con tu arrendador, como la notificación de algún arreglo que se tiene que hacer en la casa (y no por tu causa); el medio por el que harás llegar el depósito de la renta; récords de reuniones o acuerdos que hayan tomado en el transcurso de tu estancia (y que por algún motivo no estén asentados en el contrato de arrendamiento), etcétera. Esta información te servirá de respaldo en caso de presentarse algún inconveniente.

 4. Propicia un diálogo abierto y positivo

 Intenta mantener siempre un diálogo abierto y amigable con el dueño del inmueble que rentas. Esto los ayudará a trabajar juntos en la resolución de inconvenientes. Si muestras que eres un inquilino que cuida su casa, él tendrá toda la disposición de negociar y llegar a acuerdos que les beneficien mutuamente.

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La autora es editora web de Vivanuncios, síguela en Twitter.

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